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Eliminación digna

No pudo ser, casi como cabía esperar, a pesar de que se intentó y, por momentos, pudo haberse puesto la eliminatoria en ventaja. Poco se le puede achacar al equipo, al menos en actitud, en entrega y en ganas de ir a por la eliminatoria. Salvo un despiste de inicio, y los diez minutos tras el descanso, que dio la sensación de que alguno confundió con tiempo para la siesta, lo cierto es que el equipo compitió con sus armas hasta el final.

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Consolidándose a base de solvencia

A pesar de arrancar el encuentro con la cuarta plaza asegurada, no se trataba de un examen menor al que el Athletic se enfrentaba en el Viejo Reyno. Al alcance estaba poder consolidar la posición y aumentar la brecha con respecto a los perseguidores toda vez que en el perfil del calendario liguero empiezan a vislumbrarse las etapas de montañas. Dicho y hecho, el Athletic tardó poco más de dos minutos en demostrar que algo va cambiando en la mentalidad del grupo, el tiempo que se necesitó para evidenciar que se afrontaba el encuentro con convicción. Aduriz, que luego se convirtió en protagonista clave del partido, robó un balón para que Rico cocinara un pase y Susaeta, sí, Susaeta, no perdonara desde la frontal.

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Vivos pese al mal partido

Si se trataba de volver vivos del Calderón, habría que dar por bueno el resultado, con matices, por aquello de no haber conseguido, al menos, marcar, pero con opciones de seguir adelante en Copa. Lo cierto es que el regusto tras el partido no fue dulce, ni mucho menos, puesto que el Athletic volvió a evidenciar que no está, aún, al nivel de los tres primeros de la Liga de cara a poder competir con ellos de tú a tú.

El juego de los rojiblancos dio unos pasos hacia atrás, pareció verse aquel Athletic a domicilio que tanto preocupó allá por septiembre, octubre, incluso noviembre, cuando la diferencia de juego entre los partidos de casa y a domicilio era abismal. Decepcionó algo el Athletic, jugó a ritmo lento, no consiguió dominar ni el centro del campo, ni el juego, ni tan siquiera dio la oportunidad de reiniciar el debate de la falta de pegada, como sí pasara en anteriores eliminatorias coperas o en partidos recientes como Anoeta.

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Otro importante paso hacia adelante

Poco más se les puede pedir a un partido y a un equipo. El Athletic salió a por el partido, a defender su posición europea y lo hizo de inicio a fin, dejando claro para los tres minutos que pretendía obtener los tres puntos a toda costa. Enchufado a más no poder, con un gran ritmo y dinamismo, con una banda derecha que se convertía en un cuchillo, con un Ibai en su versión más positiva, con un Iturraspe que no es noticia pero que sigue siendo clave en el juego y en el rigor táctico del centro del campo, con el mejor Herrera –por fin- del curso y un Aduriz enchufadísimo que peleaba por rematar y asistir a sus compañeros, sin perderse en otras batallas difíciles de ganar.

El partido venía de cara, parecía que era cuestión de pocos minutos certificar con goles la enorme diferencia sobre el césped, que la única voluntad de buscar la victoria era del Athletic y que el Valladolid se conformaba con acumular futbolistas, intentar defenderse y esperar a que se obrase el milagro. Y así fue. Para eso del cuarto de hora, una pérdida de Herrera en la frontal se convertía en una contra del Valladolid parsimoniosamente defendida por un Athletic al que se vio ciertamente sobrado, confiado a la hora de atajar la jugada.

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Haciendo los deberes

Ya está, objetivo cumplido. Se trataba de pasar de ronda y de enmendar lo que la falta de puntería impidió comenzar a resolver en el Villamarín, pero este Athletic ha decidido comenzar a escribir la leyenda de este San Mamés desde el principio y el nuevo campo se ha convertido en el mejor talismán para el grupo que dirige Valverde.

No fue un día en el que la climatología ayudase, por la incomodidad de un viento Sur que casi siempre suele ser sinónimo de malas noticias, pero ni eso sirvió como excusa para que inasequibles al desaliento los zurigorris despachasen al equipo del inefable Garrido, que mejoró con respecto a la versión que mostrara hace una semana, principalmente en la segunda parte y cuando con la eliminatoria igualada y perdida olvidaron los rigores tácticos dictados por el entrenador y dejaron de acumularse delante de la caverna defendida por el tal Sara.

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Cerrando vuelta y alguna boca

Es tal cantidad de minutos de radio o televisión y de líneas de prensa escrita las que genera el fútbol, las que hay que ocupar cada semana (o tres días este mes de enero), que se crean teorías tremendistas y análisis de situación tras cada partido. La última apuntaba a la falta de pegada del equipo, que siendo cierta no significaba, por sí misma, que el Athletic tuviese un problema estructural con el gol.

Pero ya daba igual. Se presentaba a Valverde preocupado por la falta de gol, indeciso y reflexivo ante la falta de puntería de sus delanteros, se empezaba a especular con búsqueda de goleadores fuera del club –por ejemplo Viguera del Alavés- mientras el equipo, y sobre todo el cuerpo técnico, apelaban a la tranquilidad y a que de seguir haciendo las cosas como se estaban haciendo acabarían por llegar los resultados.

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El Athletic vuelve a perdonar

Fue un partido perfecto el del Villamarín para seguir manteniendo el mismo rictus que tras la finalización del de Anoeta. De tonto. Porque cuesta digerir, y más por segunda vez consecutiva en tres días, que un equipo que baila al rival, que lo maniata, que le quita el balón y lo somete a su juego, pueda acabar perdiendo los encuentros. Pero así volvió a ser, otra vez, y por los mismos motivos, la incapacidad para traducir en goles un dominio sonrojante.

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La hora del Athletic

De tertulia sobre el Athletic, presentada y dirigida por Roberto Lumbreras de La Hora del Athletic. Esta semana con Iraia Hermosilla, de Vavel y el periodista Juanma Velasco, que son los que aportan la seriedad, y yo, para decir alguna que otra astracanada.

Charlamos sobre si la primera parte de los rojiblancos fue mejor que la segunda, en qué medida influyó el gol de Griezmann, los cambios de Valverde y Arrasate, si la derrota fue tan inesperada como señalaba Valverde, la suplencia de Iraola, la incógnita de qué sucede con Beñat... Un repaso al derbi y unbreve
análisis al partido de hoy en el Villamarín.

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Rosco contra los monárquicos por falta de pegada

Pues no, no hubo manera. Puede que la derrota en Anoeta fuese lógica, que entrase dentro de lo previsible cuando toca viajar a un destino en el que ganar al Athletic casi justifica la temporada y en el que, además, circunstancialmente se daba la paradoja de ser rivales directos en búsqueda de la demandada cuarta plaza,

Puede, además, resultar ridículo plantearse ganar en plena noche de reyes a un equipo que lleva sangre azul hasta en el nombre y en una ciudad históricamente tan entregada con coronitas, generalísimos o duquesas de alba, por lo que por mucho que un generoso Athletic desplegara un planteamiento ganador y un esfuerzo titánico, el guion de ayer lo había escrito en forma de carta a Baltasar un guipuzcoano.