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El Athletic toca fondo

No nos preocupemos. Ni nos enfademos. Fue un accidente. Bueno, otro. Pero por causa justificada. Nuestros militantes muchachotes, que hacen tan propias causas ajenas –además de la del Elche, se me entienda-, decidieron motu propio alargar el clamoroso minuto de silencio del inicio del partido y, no conformes con la suficiencia del homenaje, trasladarse de espíritu y mente a París. Bien es cierto, a fuerza de ser justos, que algunos llevan en el limbo lo que va de temporada, pero concedámosles el beneficio de la duda y agradezcamos ese gesto de enternecedora solidaridad con el pueblo Francés.

Lo había advertido Valverde durante la semana, en demasiadas ocasiones, y pareció un cenizo militante, un angustias, pero algo debía intuir él que convive diariamente con la banda de pusilánimes, los jugadores debían andar a otra cosa. Y pronto se vio bien a qué. A hacerle otra muesca al currículo de despropósitos de la temporada, a engranar otro ridículo liguero al anterior, a sembrar de nuevo la duda de si el equipo habrá tocado fondo o de si aún habrá margen para un esperpento mayor.

Porque no se entiende nada. De lo que pasa en el campo ni de lo que decide el entrenador. Y vaya por delante que la alineación de ayer y la disposición en el campo de los elegidos, sea, seguramente, la de mayor consenso entre aficionados, periodistas y demás sufridores. Pero cuesta entrever las razones de la terquedad de Valverde, de su empeño en no enmendar la puesta de largo en el descanso, cuando ya parecía claro que aquello no funcionaba. Tardó el entrenador, cuyas decisiones tácticas no solo no contribuyen este año a solucionar problemas, como antaño, sino que, generalmente, suelen enquistarlos.

Resultaba incomprensible alargar el ridículo sobre el tapete de Muniain e Iturraspe, pero el primer sacrificado fue el ayer mediopunta de Marcos. Claro que bien podría haberse hecho el cambio a ciegas en un once en el que tan solo dieron la cara Aduriz, Etxeita, Iraola y Rico, a todas luces insuficiente para poder desplegar fútbol.

Curiosamente fallaron, de nuevo, aquellos en quienes más confía el entrenador, a tenor de los minutos que llevan acumulados: Balenziaga, Laporte, Iturraspe y Muniain. El Athletic se suicidó pronto con una pasividad defensiva pavorosa aderezada con la lamentable actuación del ínclito Iglesias Villanueva, que quiso ponerse en el papel de árbitro con personalidad y tan solo logró perjudicar al Athletic al no ver una mano clara en la jugada del gol o no quiso ver acciones tan evidentes como algún agarrón a Muniain.

Como a perro flaco todo suelen ser pulgas, los árbitros suelen ensañarse con aquellos equipos que no se respetan a sí mismos, que es lo que hace el Athletic este año, convertir en norma lo excepcional y acostumbrar a su parroquia a perder, sea contra equipos de nivel, por aquello del inapelable desequilibrio liguero, y contra los de abajo, por aquello de haber hecho de la desgana y la ausencia del espíritu competitivo la seña de identidad.

Parece claro qué es lo que falla, y también lo parece quién debe remediarlo. En primer lugar cada uno de los jugadores, pero en especial esos que llamados a ser estrellas de no sé bien qué gozan de un cartel a todas luces inmerecido. Porque esto del fútbol, como casi todo en la vida, va de otra cosa. De parecer, pero sobre todo ser. De llegar para quedarse. Y si un jugador piensa que por hacer sonar puntualmente la rumorología ha hecho algo, tiene un problema. Verbigracia, Laporte. Si con veinte años cada partido no progresas, no mejoras, acumulas más prepotencia que fútbol, tienes un grave problema. El de Muniain, el del jugador que para los veintidós ya ha demostrado que lo que se intuía como un futbolista de los llamados a marcar una época se diluye en la nada futbolística toda vez que con cada actuación demuestra que ni tan siquiera sabe de qué va esto del fútbol. O el de Iturraspe. Ejemplo del futbolista que deslumbra a todos tras tener la suerte de encontrarse a Bielsa en su camino y al que la poca ambición condena a transformarse en el Guadiana futbolero que a punto estuvo a condenarle a tener que abandonar el Gran Hermano zurigorri.

Decepcionante. Decepcionante a más no poder casi todo. Y todo derivado del conformismo, del justificar prácticamente todo, de los lodos que se derivan de los polvos de la Champions, de hablar de centrarse en Liga como si la reivindicación constante en cualquier competición no fuese mucho más positiva. Ayer el beti zurekin, nuestro particular you'll never walk alone, se transformó en sonora pitada, a destiempo, durante el partido, lo que viene a demostrar, una vez más, que también la afición vive equivocada en la creencia que el título de mejor afición es algo que también se hereda y no debe demostrarse jornada tras jornada, año tras año.

Cuesta a estas alturas, además, no dar la razón a quienes ya por verano demandaban reforzar la plantilla. Algunos no lo veíamos, en la creencia de que la acción del entrenador y la pelea de los propios futbolistas darían como consecuencia un plantel con varias alternativas por puesto. Pero la realidad es la contraria. Muchos de los miembros están acomodados por la ausencia de competencia y otros tan siquiera tienen la oportunidad de gozar de minutos ante la desigual apuesta del entrenador por unos y por otros.

Por si fuera poco, llegan en los despachos decisiones inexplicables. Balenziaga 2019 podría ser el título de un film de alguna odisea por el espacio sideral. Y, sin embargo, se trata no sé si de un drama, una película de terror o una comedia con muy poca gracia. La renovación de un futbolista que juega por decreto, cuando acumula méritos sobrados para pasar una temporada a la sombra y el anuncio llega, para más INRI, después de una catastrófica actuación del lateral siniestro en Vigo. Después de lo de ayer, de lo visto en el segundo tanto ilicitano, del nuevo fallo del Cafú zumarragatarra, quizás la comisión deportiva del Club decida regalarle un par de temporadas más.

Sólo queda asumir que en lo que queda de temporada todo debe pasar por sufrir lo justo en una competición con un nivel paupérrimo, no contribuir a encender las alarmas, y exigir una mejora inmediata de rendimiento y, sobre todo, de juego. Porque la ausencia de fútbol está en el origen de todo esto. La ausencia de un modelo que posibilite las llegadas a área rival, la creación de ocasiones, el juego por bandas, que destierre la horizontalidad absurda, que imposibilite que el portero toque el balón más que el propio mediocentro…

Se indignaban ayer muchos con la actuación del Elche, con el fútbol trabado que propuso, con las pérdidas deliberadas de tiempo… supongo que quienes protestaban no serían aquellos que durante cuatro años celebraban gozosos que el Athletic bordase, precisamente, ese mal llamado otro fútbol.Quiero suponer. Esos mismos que transformaban San Mamés en una especie de circo romano para acompañar con vocerío las acometidas de Toquero, máximo exponente del modelo deportivo. Ayer muchos sufrimos un Déjà vu. Ausencia total de fútbol y Gaizka como solución a no se sabe muy bien qué. La vuelta a otros tiempos, en los que los fines –lograr la salvación en un equipo que no podía aspirar a más- justificaban los medios.

No pasa nada. Hoy el circo de las entradas para Turín eclipsará ya el ridículo dominical y el miércoles, cuando se certifique el pase copero, las bufandas al viento y el corear de la Marcha Triunfal de Aída nos harán olvidar, por un rato, que el domingo el Villarreal pondrá a prueba dos modelos antagónicos. El de la cantera local contra el de los mercenarios del fútbol global. A pesar de que muchos de los malencarados mercenarios de Roig cobren fichas sensiblemente más bajas que los románticos futbolistas de casa.


Suena a demagógico, puede sonar a ventajista. Puede serlo, aunque creo que todo esto no es más que la consecuencia del cabreo de alguien que teniéndolo complicado para acudir al fútbol, hace todo lo posible por ir a pasar un rato entretenido una tarde de domingo. Una tarde de domingo de ese enero en que, para mayor dolor, el Club te acaba de dejar claro en tu cuenta bancaria lo caro que, encima, salen estos disgustos.
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1 comentario

  1. Gontzal,

    En algunas cosas parece que nos leemos mutuamente los comentarios para escribirlos. Coincidencia absoluta.
    Fue tan lamentable todo que es difícil encontrarle sentido, y lo que es mucho peor... es difícil saber cuál es la solución, a parte de que algunos jugadores no jueguen, por la forma o el estado lamentable en el que se encuentran ellos y si ¿fútbol?, si es que lo que practican es fútbol... Por esto último con lo único que discrepo contigo es en el tercer párrafo que la alineación de ayer es la que más consenso tiene entre la parroquia.... Esa alineación podría ser si los jugadores estuviesen como el año pasado o como con Bielsa, pero ayer... yo no hubiese sacado esa alineación ni loca. Los nombres no pueden jugar. Si no están no están, no deberían seguir jugando. Les han dado demasiadas oportunidades. Si no... ¿para que van a mejorar si aunque lo hagan así de mal van a seguir jugando?
    Un saludo, desde el cabreo...

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Aldez aurretik, eskerrik asko. Gracias por anticipado.