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Todo por decidir en San Mamés

Empate a todo. O sea, a nada. A la intrascendencia absoluta, a la ausencia de fútbol, a la preponderancia de músculo y presión, centrocampismo de garrafa, sin llegadas a las áreas por parte de ninguno de los dos equipos, sin prácticamente tiros a puerta por parte de ninguno de los contendientes. Eso fue todo lo que dio la apuesta total del Málaga por la copa, la ocasión histórica, que se tradujo en 17.000 tipos en la grada y poco más.

Enfrente el Athletic, algo menos tierno que en ocasiones anteriores, con otra alineación inédita más, esta vez plagada de meritorios como Unai o Williams, jugadores poco habituales como Gurpegi o Ibai, y otros cuyo estatus es, hoy por hoy, una incógnita, como Iturraspe. Entre ellos, la guardia pretoriana de Valverde, o sea, Balenziaga, Laporte, Rico y Muniain.

El partido se resume fácil con tan solo echar un vistazo a las estadísticas. Reparto de miseria. Y la esperanzadora constatación de que esta Liga es una castaña y que el séptimo clasificado es un equipo en absoluto superior al Athletic, más bien cabría decir lo contrario, que roza las posiciones europeas con tan solo un poco de actitud y acierto.

Acierto, precisamente, que es la cualidad más ausente en este equipo, como ya pudo verse en Villarreal, y que ni tan siquiera entrenó qyer el Athletic al carecer de ocasiones, si se puede considerar tan siquiera como tales un tiro fuera de Ibai o un par de llegadas marca de la casa por parte de De Marcos. Con esos guarismos, y teniendo en cuenta que Herrerín se limitó a sacar de puerta, el partido fue una condena a cadena perpetua para el fútbol de ataque. De disputarse el partido en Los Pajaritos en lugar de La Rosaleda, tengo por seguro que el portero zurigorri hubiese fallecido por congelación.

Así las cosas, todo queda para San Mamés. El experimento de Valverde pasó el examen con aprobado, por aquello de que tal y como está este equipo, todo eran dudas sobre el rendimiento y la capacidad de no encajar goles, y se vuelve a demostrar la patraña que resulta cuando se afirma eso de centrarse en competición liguera.

Evidentemente como espectáculo el asunto dejó todo que desear, y en poco ayudaba una hora intempestiva. Menos mal que hoy en día Twitter y los grupos de WhatsApp pueden ayudarle a uno a digerir la mojama futbolera que nos cocinaron las huestes de Valverde. Claro que siempre habrá quien bajo la justificación de que quienes deseamos ver algo de eso que se ha dado en llamar buen fútbol afirme que realmente no nos gusta este deporte y que, además, no lo entendemos, mientras extrae todo tipo de conclusiones del pestiño. Es el postureo de los entendidos, los que dicen disfrutar con el rigor táctico de espectáculos dudosos como el de la Costa del Sol, esos que disfrutan con el destajismo balompédico pero que nunca montarían una grada para ver a un tipo correr o hacer estiramientos. Me refiero, y perdón, a la práctica del running o del body pump. Que la terminología es importante. Por eso ellos son capaces de identificar en un tostón como el de anoche a un box to box o, incluso, un goal to goal donde yo tan solo veo un futbolista que parece un caballo desbocado, donde la mayoría de la masa aborregada identifica box con un partido político plagado de carcas y desconoce que un goal puede quedar anulado como consecuencia de un orsai.

A la espera del domingo, que esto del calendario competitivo vuela, y ahí sí se deberá certificar una mejoría que dé los tres puntos irremisiblemente, el entorno rojiblanco se entretiene especulando sobre la posibilidad de la llegada de Illarramendi al Athletic.

Y no deja de tener su aquel el debate, con muchos defensores de poder pagar una millonada por un jugador con las mismas ganas de venir al Athletic que Bárcenas por quedarse en la cárcel, al que se deberá seducir a base de colocar como el menor pagado de la plantilla y por desembolsar una cantidad que ayude a Florentino a enmendar su capricho de hace año y medio.

Entre tanto, nadie parece reparar en si tiene sentido la escalada, con mucho aficionado justificando su postura a favor en la necesidad de reforzar un equipo en horas bajas, en si no hay que poner límites, de una vez, a una interpretación errónea de la más antigua de nuestras tradiciones, la de jugar con jugadores de casa.

No seré yo quien abra el debate de la llegada de extranjeros al Athletic, pero desde luego tampoco seré quien aplauda con las orejas la posible llegada de un futbolista al que se compra la voluntad y la traición a su verdadero sentimiento a base de desembolsar dinero. Si el único requisito para llegar al Athletic es ser vasco o criado futbolísticamente en Euskal Herria, y no importa haber declarado abiertamente no querer nunca vestir la elástica rojiblanca, en algo estamos equivocándonos.

Afortunadamente, huele a maniobra de la agencia del jugador, la misma que arrancó a Javi Martínez del Athletic, por cierto, para buscar una salida. No creo que Urrutia y su Junta estén dispuestos, ahora, a protagonizar una operación que chocaría de lleno con el modelo de gestión o los mensajes que han querido trasladar durante cuatro años.

Claro que los sondeos de opinión cuando hay riesgo de elecciones pueden ser determinantes, y algunos aún hacen cábalas y apuran los días para decidir si conviene o no presentar candidatura. Y si las encuestas dicen que un golpe de efecto es importante, a pocos importará que ahora haya un golpe de timón y se varíe el rumbo. Total, hay dinero, y es de todos. O sea, de nadie.
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3 comentarios

  1. Kaixo Gontzal
    Puesto que la aportación de Ibai al partido fue escasísima por favor, no le quites el mérito de su tiro. Dices que "un tiro fuera de Ibai". No fastidies!!!! No le quites ese poco mérito. El tiro fue una maravilla e iba para dentro, a la escuadra para ser exactos... y el portero la paró.
    Sólo eso... jeje... que no le quites ese mérito.
    Todo lo demás de acuerdo.
    Sobre el matriarca, que venga bien... pero... Según a qué precio. 25 es una pasada y 20 te diría que también. Yo por ese precio no le traía.
    Un saludo

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    Respuestas
    1. Ole el corrector.... el matriarca, pobre es... el mutrikuarra. ... en fin (estos correctores que no hablan euskara....)

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  2. No seré yo, estimada Euup, quien cuestione a Ibai, ni mucho menos, pero esperaba de él pelear más a fondo por el puesto, que está barato.

    Matriarca.... la verdad es que me estaba volviendo loco, intentando ver qué conexión gitana tenía el bueno de Illarra, jajaja

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