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Todo buenas noticias

Fueron todo buenas noticias las del sábado, no tanto porque circunstancialmente la distancia con respecto al séptimo sea la menor de las últimas semanas, tres puntos más el dichoso goal average, sino más bien por el hecho de que el equipo aún se encuentre con la obligación de afrontar los partidos ligueros con alguna obligación.

Y nada es casualidad. Se había advertido por parte del entrenador de la necesidad de afrontar el partido con tensión desde el inicio y el equipo respondió. Un equipo, por cierto, bastante más razonable que el que el propio Valverde decidió el domingo anterior, con jugadores de banda por las bandas y con una probatura nueva, y razonable vista la necesidad de encontrar un media punta de aquí a final de Liga, otorgando a Viguera el papel de escolta de Aduriz, centrado el riojano en el campo y cerca del área, donde triunfó cuando alguien decidió enrolarlo en la nave zurigorri.

El Getafe, en tierra de nadie, fue una perita en dulce, no opuso resistencia y tan solo el habitual desacierto en la finalización de las jugadas evitó que el Athletic certificara en el marcador la total ventaja sobre el terreno de juego. La primera mitad a punto estuvo de quedar en nada cuando Viguera, lento pero con criterio cuando merodea la de cal, se escapó directo a la meta getafense y fue derribado sobre la frontal. Fuera del área, por poco, pero fuera, y Mateu Lahoz, ese juez de mentira, una escopeta de feria arbitral, señaló pena máxima y la consiguiente –en lo único que acertó- expulsión.

No falló Aduriz de penalti, algo lógico en el fútbol pero siempre noticia positiva en el Athletic de los últimos tiempos, y el instinto matador de Aritz no se vio alterado en el descanso, al tiempo que para el primer minuto de la reanudación se merendaba a los del sur de Madrid con el segundo de la tarde tras brillante asistencia de un Iraola que aún aprovecha los pocos minutos que parecen quedarle de rojiblanco para demostrar lo que sabe de esto.

La cuesta abajo posterior al dos a cero sirvió para el disfrute general, con una posible goleada de escándalo a nada que Aduriz hubiese tenido su noche. Porque no la tuvo, a pesar de marcar dos tantos y de ser, otra vez, el mejor.

Valverde volvió a aprovechar para ir repartiendo minutos. Dio oxígeno a Williams, que evidenció que sin metros aún es un futbolista muy tierno, como ya sabíamos pero preferíamos no ver. Y es que Iñaki luce la “L” y la tendrá que llevar aún una larga temporada, porque a pesar de que domina el asunto de la velocidad, el ir a 200 por la autopista derecha, le falta soltura para las maniobras, carece de experiencia y paciencia a la hora de aparcar.

Susaeta entró por él, para intentar reivindicar que, como Teruel, aún existe y que está dispuesto a demostrarle a Valverde que lo suyo tan solo ha sido una mala racha. Participó del juego, dio un pase de gol a Ibai Gómez, otro que quiso congraciarse con grada y técnico, y transformó el cuarto a pase de Aketxe. Markel celebró el gol de manera efusiva, llevándose un dedo a la boca, en un gesto que lo mismo sirve para celebrar la paternidad o demostrar al mundo que él, en esto del fútbol, no está dispuesto, como parece en demasiadas ocasiones, a que se crea que se chupa el dedo.

Quizás las aportaciones de Aketxe, Susaeta o Ibai fuese lo más positivo del encuentro, toda vez el equipo, cerrando la temporada, está donde estaba en la faceta goleadora, con un protagonismo excesivo de un Aduriz que casi acumula la mitad de los tantos marcados por el Athletic menos goleador de la historia.

Quedan demasiados pocos encuentros para el treinta de mayo y la lista de incógnitas está muy completa. Mientras que Ibai parece tomar ventaja en la puja por la titularidad de la zona ofensiva de banda izquierda, Txingurri lleva camino de convocar una OPE para la plaza de mediapunta. Viguera, Aketxe o Unai López parecen estar preparándose a fondo para optar a ganarse el puesto en propiedad por la baja de De Marcos, la incompatibilidad de Beñat en la zona y la incapacidad de Rico de dar las prestaciones que un equipo de primera necesita en esa zona. El problema radica en que ninguno convence a Valverde, que lleva haciendo probaturas e, incluso, experimentos desde agosto.

Al menos, otros puestos parecen estar más asentados. Etxeita llegó para quedarse, Balenziaga parece mejor cada vez que Aurtenetxe aparece, Iraola tiene cuerda para un encuentro y el medio centro, quién lo iba a decir, funciona de maravilla con Beñat en su sitio y un San José que ha convencido hasta a sus mayores detractores, entre los que se encontraba el ignorante que deja escritas hoy estas líneas.
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