+ 3

Con las botas puestas

Con las botas puestas. Y no es poco. Desde el momento del bajón inicial, cuando Monchi extrajo la bola que confirmaba el enésimo enfrentamiento en casi siete años contra el Barcelona, era previsible la eliminación del Athletic en manos de un equipo que, año tras año, continúa masacrando a cuantos rivales se le enfrentan.

Si tras el varapalo de la semana pasada, con un resultado que ya ponía cuesta arriba el partido de vuelta, que invitaba a tirar ya la eliminatoria, darla por perdida –reconozco que así lo veía yo ayer a las nueve de la noche-, lo cierto es que, una vez más, acertó Txingurri, seguramente para deleite de un Getafe que esperará que llegue el sábado como Pablo Iglesias el próximo Comité Federal del PSOE. Pero hay derrotas engañosas, por aquello de lo abultado del resultado, que son victorias en lo moral, que permiten extraer lecciones a futuro, que retratan a un equipo.

Si los rojiblancos fueron capaces de acongojar a la todopoderosa máquina blaugrana, ponerle contra las cuerdas hora y cuarto de partido, acallar al coliseo culé, tensar hasta los límites a un Luis Enrique que no las tenía todas consigo y que veía que se le complicaba la clasificación en un partido que creía de trámite, qué no serán capaces de hacer los zurigorri frente a cualquier otro rival si se toman tan en serio un enfrentamiento.

A buen seguro que Míchel y Alkorta, por ejemplo, quedarían ayer preocupados. Pues de eso es de lo que se trataba, de convencer a los de fuera y, sobre todo, a casi todos los de dentro, de que este Athletic tiene margen para mejorar más aún, de llegar lejos en liga o Europa League a nada que se lo tomen en serio. Y tomárselo en serio es comportarse en el campo, afrontar los partidos como lo hace, principalmente, Aduriz.

Solo cabe pedir un mayor rigor defensivo, algo más de contundencia, minimizar despistes o pequeños errores. Cierto es que todo ello tiene más trascendencia contra el Barcelona, al que no se puede conceder el más mínimo descuido, puesto que no suele dar margen de enmienda, pero si de algo ha adolecido el Athletic copero ha sido de blandura defensiva, de despistes, de pequeñas lagunas que han costado muy caras. Aun reconociendo que la ley de la probabilidad también tiene aplicación en el fútbol, que ante un equipo que llega tanto las posibilidades de fallar se maximizan, la peor noticia de la eliminatoria ha sido el paupérrimo nivel del eje defensivo.

Eso, y que no se reprodujera la pegada que el Athletic lució el domingo frente al Eibar, con cinco goles en tan solo seis tiros a puerta. Pero el equipo acusa, al igual que lagunas defensivas, falta de contundencia cara a puerta rival. Salvando a Aduriz, sobre el que a nadie en Bizkaia se le ocurre ya nada original que decir, y la mejora progresiva de un Williams que descontado el pánico escénico del debut en primera demuestra tener gol, la frialdad de Sabin Merino, el desacierto cara a puerta de Eraso o el exasperante fútbol flower-power del ultratrabajador Susaeta son escasos argumentos para tumbar en la lona al actual Barcelona.

Cruzando los dedos, poniendo flores a lo que se quiera, a la Virgen de Begoña o al busto de Pichichi, confiemos en poder recuperar a Raúl García para la eliminatoria contra el Olympique. Si alguien es capaz de acortar plazos de recuperación es precisamente Raúl, que habla el mismo lenguaje que Aduriz.

Por lo demás, el atracón de enfrentamientos contra el equipo barcelonés sirve, de nuevo, para dejar blanco sobre negro que nada ha cambiado en más de treinta años, que el enfrentamiento del barcelonismo mediático sigue siendo el mismo, que su seny y sus valors aflora únicamente cuando arrasan, ni tan siquiera cuando solo ganan.

En estos diez días ha quedado acreditado el nivel de su prensa, el respeto al rival, incluso por parte de quienes se juegan dinero -¡dinero, con la especial importante que dicen que eso tiene por allá!- de su cuenta de resultados por tener una edición de su panfleto en Bizkaia. Me refiero a Mundo Deportivo, entregado al forofismo más faltón sin importar con ello complicar la vida laboral a un Iñaki Ugalde y equipo que trabajan día tras día para mantener la dignidad de su periodismo y de un producto muy bien hecho.

Porque no solo vive el periodismo deportivo de pedreroles o ronceros. La moneda tiene su adverso blaugrana, menos conocido –o padecido- quizás por estos lares, pero que se retrata de igual manera.

Valga este tuit como ejemplo:


No está nada mal que un fundador del diario Sport, del que llegó a ser subdirector, y al margen de no respetar cómo un futbolista quiera escribir su nombre, juzgue la labor arbitral sin tan siquiera ser capaz de saber el nombre del colegiado. Puede que sea una muestra de la falta de rigor o la comprensible consecuencia del horario del partido. Y es que no es humano que un encuentro comience a esa hora, obligando a los profesionales a hacer tiempo en el bar de la esquina, con las consecuencias que conlleva tomarse un par de soberanos antes de que el balón ruede.

No fue Undiano, no. Fue Hernández Hernández, que volvió a dejar de manifiesto qué debe hacer un trencilla para mantenerse en la élite, para no abrir portadas. No fue novedad. Hernández es cobarde a más no poder, hace tiempo que lo dejó de manifiesto. Y la cobardía, aunque es el mayor enemigo de un juez, es el mayor aliado de un árbitro español que quiere ser internacional.
Si te ha gustado o te ha parecido de interés esta entrada, cómpartela y ayuda a difundirla. Eskerrik asko.

3 comentarios

  1. Viendo partidos como el de ayer, me siento orgulloso del ser del Athletic.
    Me quedo con lo del fútbol flower-power de Susaeta, gran definición de su estilo, Gontzal.

    No es por nada pero yo quiero probar lo que toma Karazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No queda más Coronel, no queda más que ser práctico. Yo también prefiero ser del Athletic, incluso tras eliminatorias como esta, contra la multinacional del fútbol.

      Ahora, objetivo Olympique y sexto puesto en Liga. Se puede.

      Carazo... qué pena de hombre.

      Eliminar
  2. Carazo con la caraja...y por cierto, escribe mal incluso el apellido de nuestro lateral izdo.

    ResponderEliminar

Este blog lo hacemos entre todos, por lo que no sólo se agradece tu opinión, sino que es necesaria para enriquecerlo. Los comentarios, una vez enviados, se publican automáticamente, no están moderados y aunque en cinco años no ha sido necesario, nos reservamos el derecho de eliminar y/o modificar los comentarios que contengan lenguaje inapropiado, spam o resulten ofensivos.

Aldez aurretik, eskerrik asko. Gracias por anticipado.