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Infumable e importante victoria

Sigue el Athletic acumulando puntos como local y sin descolgarse de la zona europea, que es el objetivo, y en ese sentido la cosa no va mal. Si nos metemos a analizar el juego, si entramos en el cómo, el debate da para largo. Porque el juego del Athletic sigue naufragando, sigue sin aparecer, y el equipo lo fía todo a la pegada y al efecto San Mamés, que no deja de ser un efecto a estudiar, algo más psicológico que otra cosa, porque lo del ambiente de la grada, ha pasado de leyenda a simplemente leyenda urbana.

Comenzó el partido triste, apagado, con el Sporting acumulando hombres en su retaguardia y fiándolo todo a una contra. Opciones tuvo, el primer disparo fue de los gijoneses, aunque la ternura de los asturianos en posiciones ofensivas explica su posición en la tabla. El Athletic no aparecía, principalmente porque la pareja Beñat-San José no está al nivel del pasado ejercicio y no acaban de engranar una racha en la que a ambos les salgan las cosas al nivel que se les presupone.

A la espesura en la creación se sumaba la acumulación de piernas gijonesas en el centro del campo, que obligaba a actuar en exceso a los centrales, con Bóveda sufriendo lo indecible y complicándose la vida más allá de lo razonable. Muniain, que volvió a gozar de la oportunidad de actuar en la media punta, era incapaz de hacer lo que se le demanda, lo que luego sí consiguiera en la reanudación. Y Lekue, por banda izquierda y derecha, a ratos, turnándose con Raúl, no daba una. Tampoco pasan García y Aduriz por su mejor momento de forma, aunque de estos dos  siempre te puedes esperar que te revienten el partido en cualquier instante.

Y llegó la jugada que determinó la primera parte. Bóveda veía como un intento de tapar un disparo en el área era señalado como penalti. Pareció un penaltito, de esos que nunca se verá pitado como tal en área propia de Barcelona, Madrid o Atlético. Pero ya sabemos cómo es Clos. Llueve sobre mojado con el aragonés, son muchos partidos ya, y al Athletic siempre se le atragantan, le cuesta horrores ganar con él. Ahí están las estadísticas. Se lo advertía antes de entrar al campo a quien me acompañaba. Ojo con Clos. Que siempre se muestra condescendiente, pasivo, con el rival y riguroso con los rojiblancos. El partido de la primera vuelta en Gijón ya fue una muestra.

Así pues, por deméritos propios, el Athletic se iba a la caseta muy necesitado. De puntos y de variaciones. Valverde lo vio claro. Y acertó. Entre otras cosas, porque Williams, que entró por el desaparecido Lekue, no es mala opción como revulsivo. Y su sola presencia alteró el partido, desesperó a la defensa visitante, activó al equipo y, sobre todo, a su amigo Muniain, que fue otro.

El centro al área desde la izquierda que Muniain remató a gol de aquella manera, lo cambió todo. Ya solo era cuestión de tiempo. Y el gol llegó desde los once metros, tras otro penaltito a Muniain, que señaló Clos porque le pesaba la conciencia (lo hubo más claro antes a Raúl, pero a este parece que está permitido hacerle de todo). Lo transformó bien Aduriz, con rabia, en el disparo y más en la celebración, pues había fallado dos clamorosas antes, en las que el portero sportinguista se ganó el sueldo.

Y se acabó el partido, aunque quedase tiempo. Todo pasó del deporte a la reyerta, a la bronca, al antifútbol, a la pérdida de tiempo. Cierto que quien había comenzado con la teatralización y a administrar el cronómetro fue el Sporting, cuando se vio en ventaja, demasiado pronto, además; pero con el dos a uno fue el Athletic el que contribuyó a convertir el partido de fútbol en un espectáculo poco grato.

Nada de ello hubiese sido necesario de apostarse por el fútbol, de jugarse a algo más, y, sobre todo, si Clos Gómez hubiese hecho lo que debía: haber dejado al Sporting en inferioridad expulsando a Amorebieta. Ya fue condescendiente con él en agosto en El Molinón, perdonándole la expulsión por dos veces, al igual que ayer.

Lo de Amorebieta, triste protagonista del partido, poco pase tiene. Convertido en una triste sombra del jugador que pudo ser, naufraga en la que, seguramente, sea su última oportunidad de engancharse al fútbol. Cuestionado en Gijón, donde no cumple las expectativas de un futbolista con ficha millonaria. Y saltaron chispas con él, una vez más con Aduriz, en algo que se intuye algo más que la disputa deportiva, como si hubiese una manifiesta antipatía. Lo decía ayer Beñat Zarrabeitia en Twitter, y es cierto. En el momento en que los caminos de Aduriz y los fernandos -Amorebieta y Llorente- se cruzaron, empezó la mejoría de uno y el declinar de los otros.

Puede que en las disputas de ayer todavía afloren los enfrentamientos que se dieron en la caseta hace ya cuatro años, cuando la facción más profesional del vestuario defendía la labor de un técnico distinto mientras que los millonarios prematuros reventaban el año más prometedor que se recuerda.

Amorebieta, al que costó obtener el graduado escolar, el que mal asesorado rechazó una oferta de renovación estratosférica afortunadamente retirada por Urrutia, aquel jugador que como gota que colmó el vaso para Bielsa se borró de un encuentro, sigue batiendo récords. Futbolista mas expulado en la historia del Athletic, jugador con más tarejtas de la Liga por partido disputado. Abucheado en su antigua casa tras una fría recepción, con solo un abogado, Iker Muniain, amigo íntimo que intentaba poner ayer paños calientes a una actuación vergonzosa patrocinada por Clos Gómez. Una pena. Afortunadamente, una anécdota en la historia del Athletic.
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4 comentarios

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Estimado Gontzal, es muy dificil comentar nada en tu blog, de lejos el mejor resumen del partido de ayer, o al menos exactamente el mismo que vi por la tele en Estonia. Una lastima lo de Amorebieta, como persona y como jugador... (persona en su dimension social)

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  3. Le tendré que invitar a un Vodka, camarada Eneko.

    El placer es mío, un lujo leerte por aquí.

    A Amorebieta... pues ya se sabe, cumple justa condena en las siberias futbolísticas.

    Hay que ser, sobre todo, persona. Y a ello suele ayudar tener un mínimo de cabeza. Yo creo que este pobre no es ni consciente de la que lió ayer. Qué pena.

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  4. Acepto el vodka camarada! Especialmente tras el partido de hoy. Esperamos impacientemente su informe Goltzal! ;)

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