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La vida sigue igual

Estorbaba en el calendario el partido contra el Alavés, propicia ocasión para escalar posiciones y encaramarse a puestos europeos, pero sabido es que al Athletic de Valverde, y por cuarta temporada consecutiva, se le atragantan los recién ascendidos, y más aún uno como el equipo babazorro, que recauda buen número de puntos a domicilio, que se había tomado el envite con seriedad y con unas cuantas horas más de descanso tras los correspondientes enfrentamientos coperos.

Al Athletic volvió a faltarle juego, y la sensación de poder obtener la victoria duró lo que duró el fuelle, una media hora, con una sensación de equipo más ausente que cansado, por mucho que Txingurri decidiese dar entrada a varios meritorios para oxigenar el plantel de cara al miércoles. Poco que objetar.

El Alavés cumplió con lo que de él se esperaba, bien plantado, bien defendido, quizás favorecido en la primera mitad por la querencia de del Cerro Grande por el diálogo en lugar de las tarjetas. No tiene suerte el Athletic los últimos tiempos con el colegiado madrileño, un tipo que pasaba por ser lo más decente del arbitraje y que lleva varios desconcertantes contra los rojiblancos.

Y así, con las ocasiones más claras en favor de los visitantes en sendos regalos de la zaga, con el habitual de Laporte, que no acaba de redondear una actuación que certifique su mejor nivel, lo cierto es que poco más que un empate merecieron unos leones que, y es lógico, parecen tener la mente más en Copa que otra cosa, máxime después de todo lo escrito tras el enfrentamiento de la noche de Reyes contra el Barcelona.

Soy pesimista para la visita a la Ciudad Condal. La encerrona que espera a los zurigorri será  de órdago. No me gustaría estar en la piel de Gil Manzano, uno de los más decentes árbitros de primera, del que seguro tendremos motivos para la queja tras el encuentro, pero ahora en frío es conveniente aceptar que resulta lógico y hasta humano ceder a la presión.

Porque resulta indecente la campaña que el barcelonismo mediático ha organizado tras el encuentro del pasado jueves. Hablar de un supuesto atraco al equipo culé daría risa si de ello no se derivasen las consecuencias que, seguramente, se derivarán. Por infame, por mentira, por carecnia absoluta de legitimidad. Pero ya se sabe que las dos multinacionales del fútbol que protagonizan nuestras competiciones deben ganar sí o sí todos los partidos, que de eso se trata esto de unos años a esta parte, y ante cualquier derrota se debe siempre buscar el componente exógeno, puesto que reconocer los merecimientos del rival no entra en el libreto.

Habrán caído del caballo numerosos Saulo de Tarso rojiblancos, seguramente jóvenes, los eclipsados por el tiki-taka de Messi que no conocieron los ochenta, que no saben quiénes son Migueli, Quini o Schuster, que tienen a Maradona por un orondo friki vestido de chándal y que apuntó, durante un rato, maneras de crack del fútbol hace tres décadas. Lo que se vivió jueves, viernes y sábado en el barcelonismo es un remake a pequeña escala de algo que los que tenemos memoria y años recordamos de hace treinta años. Que el entorno culé no soporta perder, que no reconoce errores propios ni méritos ajenos.

Y así, demuestra una desvergüenza sin parangón para justificar una derrota en errores arbitrales el día en que el rival acaba con dos jugadores de campo menos. Todo en base a un penalti no pitado, que pareció clamoroso en el campo, y una supuesta agresión de Aduriz a Umtiti sustentada en unas imágenes de televisión debidamente seleccionadas y manipuladas, mientras se obvian otras en las que más nítidamente se observa que el golpeo de Aritz –que sobró, digámoslo todo- se produce al hombro del jugador culé.

Da igual. El circo es así. Hace tiempo, si por encima de la afición al fútbol no existiese una dependencia sentimental de lo que es el Athletic, que me cansé de este espectáculo, de esta mentira, de esta falsa competición concebida para que dos multinacionales se enfrenten en una guerra sin cuartel en el que hay tantos convidados de piedra, sparrings, actores secundarios, como sean necesarios. Porque el único fin de esta Copa, lo que verdaderamente interesa, es otro enfrentamiento Madrid-Barcelona, a ser posible en una final, que derivaría más que probablemente en una supercopa entre los dos únicos.

A quienes no conocieron en los ochenta la verdadera cara de la caverna culé, bienvenidos. Los Nolla, Casanovas, Aguilar y compañía tienen un currículum importante a sus espaldas. Casi acaban con la carrera de un mito como Andoni Goikoetxea, así que figurémonos lo que pueden durarles Aduriz o Raúl García. No dejo de pensar en los profesionales de Mundo Deportivo en Bizkaia, del equipo que dirige Iñaki Ugalde. Tiene que ser frustrante trabajar con dignidad, honestidad e ilusión para sacar diariamente una edición local sobre el Athletic, pelear para consolidar ventas, y que tu matriz en Barcelona te arroje por la borda el trabajo con ediciones como las de la pasada semana.

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3 comentarios

  1. Gran aelgría tu vuelta, Gontzal, es el mejor regalo que me ha traído Olentzero, te echaba de menos.

    De ayer me quedo con lo bien que aprovechó el Alavés los cambios de Toquero e Ibai para perder más de un minuto mientras la aficón aplaudía enfervorizda al grito de ari ari ari,el calvo lehendakari!

    Del jueves sólo diré que me lo pasé como un enano, que es lo único que realmente me importa hoy en día en el fútbol.

    Un gran abrazo.

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    Respuestas
    1. Francamente favorecido en la foto de perfil.

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  2. Un placer, don Manuel (pronunciese Manué, como si de un docto aficionado bético se tratara, dirigiéndose al Sr. Lopera).

    Yo disfruté, fue un partido épico, pero me molestar todo lo que rodea al fútbol actual. Antes disfrutaba mucho con la información deportiva, me gustaba ver los resumenes en TV, escuchar los programans deportivos en la radio.

    Ahora, no solo no me gusta, sino que me consigue indignar, desagradar, tener que apagar la TV o radio.

    Porque una cosa es no estar de acuerdo con una crónica de un partido, con una opinión sobre jugadas... y otra la mentira, la insidia, la manipulación...

    Me da mucho asco.

    Otro abrazo, aunque sea virtual.

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Aldez aurretik, eskerrik asko. Gracias por anticipado.