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Esperado, pero igualmente frustrante

No genera grandes decepciones porque, en el fondo, al margen de las pequeñas esperanzas, de la ilusión, la eliminación contra el Barcelona estaba casi descontada. No hubo demasiadas sorpresas en el Nou Camp, ganaron los culés, con merecimiento y más apreturas de las deseadas, y con cierta incertidumbre por aquello de que un gol más hubiese clasificado a los rojiblancos.

Claro que para ello hubiese sido necesario que el equipo generase situaciones de peligro, puesto que rozar el ciento por ciento de efectividad puede ser factible cuando haces un tiro a puerta, pero suele resultar más difícil rozar ese porcentaje más allá de un único gol. Simple cuestión de probabilística, por más que ayer el Athletic rozase lo milagroso, marcar en campo culé con centro desde la banda en posición de carrilero de Elustondo y remate de cabeza al segundo palo Enric Saborit. Tan solo apostando un euro a esta combinación en cualquier casa de apuestas, te llevas como botín toda la recaudación, la sede de la empresa y un par de secretarias.

Era cuestión de tiempo. De que al Athletic se le acabara la pila y de que los blaugrana acertaran en
alguna combinación. Se libró el Athletic en la primera media hora, mientras el físico le permitió un despliegue fantástico de presión, con las líneas arriesgdamente adelantadas, haciendo caer a los barcelonistas en constantes fuera de juego por la zona de vanguardia y presionándole con fuerza en la retaguardia. No estaban cómodos los locales, les costaba trenzar el juego y llegar a las inmediaciones de Iraizoz.

Hasta que lo lograron, por mediación de Suárez y tras se asisitido po Neymar, una pesadilla para Bóveda, primero, y Elustondo, después, puesto que el Athletic volvió a sufrir una nueva lesión muscular, de Etxeita en este caso, detalle que sin ser clave también condicionaría las decisiones de la segunda parte.

Y es que arriesgó Valverde, como arriesgan todos los que toman decisiones, intentando un once que desgastara al Barcelona con presión adelantada en la primera mitad. La lástima fue irse perdiendo por la mínima al descanso, tras marcar los culés en su primer tiro a puerta. La cuesta arriba llegó en forma de penalti, bien señalado por Gil Manzano, buen árbitro, que demostró personalidad, honestidad y criterio. Tan clara fue la pena máxima como tonta, tras un resbalón en el área de Bóveda –alguien dirá qué clase de botas calzaron los nuestros, con constantes caídas por resbalones, incluso del portero-y levantar las piernas para derribar a Neymar, innecesariamente.

Poco tardó el Athletic en reducir las distancias, en la ya mencionada jugada, y en forzar la prórroga, provisionalmente. Hubo un tiempo en que a los locales les costó reaccionar, hasta que el cansancio hizo mella. Aguantó Valverde el cambio que le quedaba, ya había entrado Aduriz tras el descanso, oro puro con la incertidumbre de saber si habría que enfrentarse a media hora de partido adicional.

Llegó el jarro de agua fría, no por esperado menos doloroso. De falta, marcado, como no, por Messi, que lleva tres goles de esa factura en tres partidos, dos a Iraizoz. De poco sirve ahora decir que las faltas que precedieron a ambos lanzamientos fueron inexistentes. No interesa. Al fin y al cabo se trata de errores asumibles, de cosas del fútbol, de jugadas en las que los árbitros pueden fallar. Máxime en un escenario como el de ayer, con la grada histérica tras la campaña y la patraña. Existe la tentación de imaginar qué hubiera sucedido si es el Athletic el que se clasificara para la siguiente ronda con dos goles, por ejemplo de Beñat, a lanzamiento de faltas mal señalada. Pero también en eso debemos ser distintos.

Fue mejor en el global el Barcelona, ante un Athletic al que se le han complicado en demasía las circunstancias, de por sí ya de altísimo nivel. A las expulsiones del partido de ida –rigurosas a más no poder, que ya nadie recuerda-, a las exigencias de un calendario apretado al que el desacertado –personalmente pienso que malintencionado- criterio de fijación de horarios y la plaga de lesiones han hecho que la eliminatoria fuese prácticamente inasequible, por más que el balance de daños haya sido mínimo, al menos en lo que a marcador se refiere.

Descontada la Copa, otro año más, como se ha convertido en casi costumbre, enterradas las ilusiones tras cruzarse los catalanes en el camino, solo queda apretar en Liga y jugar a la ruleta europea. Veremos con qué sorprende Valverde en Butarque, con un plantel cogido con pinzas.

Es difícil ahora defender las decisiones de ayer del entrenador, y sin embargo poco creo que cabe censurar. Son en partidos como ayer donde cabe que los menos habituales den un paso al frente, demuestren algo, en ocasiones en las que teóricamente no debe caber más motivación. Y, sin embargo, desmoraliza ver el rendimiento de Sabin Merino, Saborit o Eraso. Para jugar en primera, al menos en el Athletic, hay que hacer bastante más. Mucho más. Dejando al margen la actitud, hablamos también de aptitud. Que la capacidad de retener el balón en los pies más de un segundo o acertar en algún pase y control se le supone al jugador de élite. O al presunto.

No se libra el bueno de Txingurri de la crítica, ayer ardían las redes sociales desde el momento en que se anunció el once inicial. Las hubo razonadas, educadas, con criterio. Pero abundaron las desabridas, las hirientes, las que se hacen desde la víscera. Claro que qué podemos esperar si quien encabeza la revuelta se trata de un exjugador del Club.


Aprecio a Fran, pero hay cosas que resultan inadecuadas y poco inteligentes, aunque en él sean costumbre. Inmejorable ocasión para callar la que perdió el Ferguson del Eldense.

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1 comentario

  1. Como bien dices, Gontzal, con un equipo como el que sacamos ayer ante un Barcelona con toda su artillería, poco más se puede pedir. Un "bel morire", con honor, después de un gran esfuerzo. Y es que al final los electricistas tuvieron que hacer labores de fontanería.
    No nos engañemos, con esta plantilla no es posible jugarr tres competiciones y aspirar a todo en las tres. Puede que hasta nos venga bien la eliminación temprana.

    Lo de Yeste...el chico no da más de sí, es como Eraso pero fuera del campo y con Valverde tiene alguna cosa pendiente por El Pireo.

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Aldez aurretik, eskerrik asko. Gracias por anticipado.