+ 1

Victoria, pero suspenso

Sinceramente, fue lamentable. Cierto que nada se puede objetar a la voluntad del equipo, a su capacidad de respuesta, a la ambición, a las ganas de enmendar situaciones adversas, pero los fallos constantes en defensa, en situaciones evitables, la falta de contundencia, la incapacidad de saber administrar la ventaja, que no es incompatible con querer ampliar la ventaja.

Porque el segundo gol del Apoel, que cayó como un jarro de agua fría, que sentó como una patada en la entrepierna, fue demérito absoluto de un Athletic que por buscar un cuarto gol convirtió el partido en un correcalles. Un error grave, una falta absoluta de saber leer el partido, de tener la cabeza fría.
De precipitación. De saber competir, en definitiva.

El camino era sencillo. Era intentar repetir el juego que dio origen al tercer gol, una jugada clara de combinación, de conducción, de cómo centrar (quizás deba Raúl García impartir clases particulares también de eso). Pero frente a eso, el equipo aceleró el juego como si necesitara sí o sí un gol más para pasar. Superado el susto inicial, un cero a uno transformado por el rival en la primera ocasión, enmendada la plana y con un contundente tres a uno, el equipo debió aplicar inteligencia, que es algo impagable en la vida, también en el fútbol.

Frente a ello, juego deslavazado, sin control, precipitado, sin precisión. Y sin contundencia en retaguardia, con Laporte más pendiente de demostrar lo bueno que cree ser y Lekue haciendo un estropicio como lateral izquierdo por no saber cuál es el abecé de un lateral, sea diestro o siniestro.

Se ha complicado la vida el Athletic, y deberá realizar un partido más que potable en pocos días para certificar el pase. Vistos los bodrios a que nos ha acostumbrado el equipo a domicilio en liga y los esperpentos protagonizados allende nuestra frontera en esto de la Europa League, la confianza se sitúa en límites realmente bajos.

Habrá que ver la encerrona en Chipre. No les arriendo la ganancia a quienes vaya a desplazarse, máxime después de lo sucedido en las calles de Bilbao. Nadie parece querer tomar cartas en un asunto que por reiterado no deja de ser gravísimo. No es lógica la falta de control que en cada eliminatoria se observa por las calles de Bilbao, con ganado neonazi campando a sus anchas por las calles, repitiendo consignas inaceptables y repartiendo estopa con impunidad propia del lejano oeste del siglo XIX. Se debe, además, empezar por lo fácil, por aplicar contundencia del tipo que sea con los que desde dentro de casa usan el fútbol como excusa, y en esto también el Athletic debiera ser implacable, pero también con los ilustres visitantes.

El comportamiento de un sector de la hinchada chipriota fue vergonzoso, pero la respuesta de la Ertzaintza no pudo ser más blanda. Y llueve sobre mojado, con una policía autónoma que falla reiteradamente en su respuesta a los provocadores importados. Que la solución a la presencia de salvajes en San Mamés tenga que ser que quienes se ubicaban debajo de ellos deban abandonar la localidad por la que pagan, debería provocar el bochorno de mandos policiales y responsables políticos. En una Comunidad con número de efectivos de fuerza de seguridad desproporcionado, con un parlamento que, ayer mismo, instaba a dar solución a la sobrepoblación policial en el plazo de un año, su cuerpo policial integral se mostró incapaz de frenar a una jauría de neonazis isleños.

La receta no parece difícil, es sobradamente conocida, pero parece que los excesos y la brutalidad policial tan solo se reserva por estos lares a quienes pagan la factura, mediante impuestos y a través de las entradas al fútbol, porque hoy más que nunca cabe recordar que la señora Beltrán de Heredia poco tardó en decidir pasar la factura de los operativos policiales a los organizadores de los eventos a custodiar.

Así que todo falló. Desde el juego del equipo hasta los cambios de un Valverde que no consiguió con la entrada de Lekue o San José mejorar las prestaciones de su grupo. Los números del encuentro son dantescos, y vienen a alimentar el debate que ya se había creado esta semana a cuenta de los números del equipo. Los rojiblancos, en un solo partido, resumieron su principal mal endémico: el de un equipo con una tasa de aprovechamiento de llegadas y ocasiones impropia del fútbol profesional.

Con estos registros, competir es complicado. Tiene un examen importante en breve el equipo. En realidad, todo lo que queda de temporada fuera de San Mamés será un examen constante, porque la nota hasta ahora no ha podido ser más pobre.
Si te ha gustado o te ha parecido de interés esta entrada, cómpartela y ayuda a difundirla. Eskerrik asko.

1 comentario

  1. Yo creo que fue un buen partido del Athletic, dominó de cabo a rabo, un partido donde lo que ocurre, 90 de cada 100 veces, es una victoria holgada.Es verdad que no se acertó en área rival, pero es que ellos, hicieron dos golazos de 3 llegadas que tuvieron.

    Un partido en el que tienes 20 llegadas y el rival 3, es un partido en el que has sido muy superior.

    No tengo ninguna duda de que vamos a pasar y sin demasiados apuros.

    Esta vez no jugamos en verano en Chipre y por lo tanto nos nos afectará el calor, el estado del campo y el balón, como en aquel infausto partido de septiembre del 94.

    Ánimo Sr. Gontzal, saldremos de esta.

    ResponderEliminar

Este blog lo hacemos entre todos, por lo que no sólo se agradece tu opinión, sino que es necesaria para enriquecerlo. Los comentarios, una vez enviados, se publican automáticamente, no están moderados y aunque en cinco años no ha sido necesario, nos reservamos el derecho de eliminar y/o modificar los comentarios que contengan lenguaje inapropiado, spam o resulten ofensivos.

Aldez aurretik, eskerrik asko. Gracias por anticipado.