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El final de Liga no estuvo a la altura

Último y significactivo, el epílogo a la temporada dejó un sabor de boca amargo, sintetizaba en noventa minutos lo peor de este Atletic, ese que ha generado más dudas que certezas, un equipo bipolar, de dos caras, capaz de plantar cara a los más fuertes de la tabla, pero que ha fracasado con los débiles, con aquellos que han protagonizado una liga lamentable, esos que han mantenido la categoría por la globalización de la miseria.

Y es que los guarismos de los rojiblancos han sido buenos, no se puede negar, y no lo han sido brillantes porque tan solo ha arrancado un punto de nueve posibles a la hora de la verdad. No hubo machada en el Calderón –si es que se puede denominar así a arrancar algo positivo a un rival que se limitaba a hacer un homenaje a la aluminosis- y el Athletic se debe conformar con la séptima plaza, que algunos la dan como sinónimo de plaza europea, pero habrá que ver qué sucede el próximo sábado entre un Alavés muy serio y un Barcelona en descomposición que ayer, jugándose la Liga, derrotó al Eibar de aquella manera.