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Hola y adiós

Pues nada, que no hay forma. Que el Athletic se ha convertido en fuente constante de noticias y emociones fuertes. Al carrusel de renovaciones se ha unido en pocos días el final feliz del culebrón Kepa y, en pocas horas, la marcha de Laporte, esta vez sí, al City de Guardiola.

Vayamos por partes. La marcha de Kepa iba a ser acabose: un torpedo en la línea de flotación, un antes y un después en la historia de la cantera rojiblanca, un punto de no retorno, un indeseable espejo en el que se mirarían los futuros cachorros… un rosario de frases tan lapidarias como alarmistas. Para un tipo de ciencias, con el álgebra de Boole como base de su limitada capacidad de raciocinio, todo lo que no sea una cosa, será la contraria. Así que desde el momento en que Kepa ha decidido ligar su carrera deportiva al Athletic hasta los treinta años, habrá que deducir que la historia finaliza con el mejor de los finales y que la noticia resulta la mejor para los intereses del club.

El asunto Kepa ha vuelto a sacar los colores y retratar a demasiada gente. Empezando por los medios madrileños, siguiendo por algunos vizcaínos dispuestos a sacar tajada para sus bastardos intereses y su particular batalla contra Josu Urrutia y siguiendo por Bahía Sport, a quien Urrutia, con su oferta de última hora ha salvado a la agencia de representación de firmar otro esperpento similar del pasado verano con Vitolo como protagonista y el Sevilla como pagano de los sucios métodos de esa lacra que asola los nuevos tiempos del fútbol.

Kepa, que ha optado por el silencio, cuyas últimas declaraciones fueron antes de un derbi contra la Real que aseguró no sería el último, en poco ha contribuido a calmar la rumorología que sí han azuzado el que iba a ser su probable destino y esos tipejos que le representan, esos que le metieron en un callejón sin salida al que Urrutia ha hecho un butrón para rescatar al ondarrutarra.

Con tan solo 37 partidos en primera, Kepa, por las circunstancias y por la estrategia de Bahía, ha firmado un contrato multimillonaria que ahora deberá justificar en el campo. Acaba de llegar, apunta maneras,  pero ya supera en ingresos a muchos de los futbolistas internacionales más consolidados. Son los nuevos tiempos, en los que el Athletic tiene muy difícil retener talento y escapar de las cifras en que se mueve el mundo del fútbol máxime con la inflación que la propia mal llamada filosofía genera.

Solo queda felicitar al Club. Su estrategia, tan denostada, tan criticada, tan sigilosa,  ha acabado por ser la buena. Puede que ayudado por las circunstancias, por Zidane, por una oportunísima lesión, por lo que se quiera. Pero la estrategia ha acabado siendo la acertada porque ha llevado al Athletic a conseguir lo que quería: retener a Kepa. Quienes sabían todo, ahora o callan o reniegan. Los que afirmaban que el problema de la no renovación se basaba en la desproporcionada cláusula que Arrizabalaga no aceptaba firmar se encuentran con 80 millones de euros. Los que situaban la cicatería de un Urrutia que no aceptaba aflojar la cartera ante la reencarnación de Iribar, con la ficha más alta de la plantilla.

Nadie repara ahora en que esta negociación comenzó cuando Kepa no había debutado en primera, cuando lo que se discutía entre club y representantes era qué debía cobrar un futbolista con nada más que buena pinta, proyección. El Club, como es lógico, se ha ido moviendo a medida que el futbolista demostraba en el campo, y, finalmente, ha tenido que ceder ante la constatación del potencial del chaval y, sobre todo, el punto al que había llegado la negociación.

Kepa ha negado tres veces al Athletic. No es que nuestro Pedro haya negado a Jesucristo, pero casi: a San Mamés, a toda una Catedral. Veremos ahora si le perdona el imperio romano, parte convertido en Santa Inquisición allá por las redes sociales. Es necesario en este asunto quedarse con lo positivo y procurar ser pragmáticos, asumir que el fútbol cambia y que en esto, el sentimiento y el dinero solo lo ponemos los aficionados. Lo demás no vale más que para desengañarse de este fútbol moderno, convertido en circo.

Y ahora, se nos marcha Laporte. Pérdida importante en lo deportivo, pero que marcha como un señor, cumplimiento su contrato, tras renovar al alza hace año y medio, dejando 65 millones de euros en caja. Decide cambiar a un proyecto inigualable para el Athletic en la búsqueda de una internacionalidad que se le resiste, máxime para alguien para quien el club zurigorri no era más que un escalón más en su carrera y para el que hubo que cincelar la puerta de la filosofía para que pudiera entrar en Lezama.

El déficit deportivo es importante. Con un Yeray sin rodaje y con un Bóveda que hace 48 horas abandonaba Lezama rumbo A Coruña. A buen seguro que Ziganda lamenta ahora haber soltado a un tipo honesto como Eneko, de esos que te genera pocos problemas en la caseta y que siempre te puede ayudar a tapar agujeros en el eje de la defensa.

Pero así se han dado las cosas. El Athletic, en el fondo, sale reforzado. Entre otras cosas porque entra dinero en la caja para pagar todas esas fichas que algunos ahora, en su particular operación de desgaste a Urrutia, afirman que serán difíciles de pagar. Pues no. Ni en eso acierta El Correo Español, desatado en su batalla para asaltar Ibaigane.  Ayer mismo uno de sus columnistas estrella, Andoni Ayarza, exfutbolista y periodista, firmaba uno de los artículos de opinión más impresentable que uno recuerda en tiempo. Puede que la motivación para tanta inquina sea del pasado, quien sabe, aunque da más la sensación de obedecer las consignas del medio que tan bien paga.
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1 comentario

  1. Amen!!!! Muy bueno, a veces siento que Ud. tiene acceso a mis pensamientos. Luego me doy cuenta que no, porque los escribe de una manera mucho mas coherente :)
    Puede que el debate de todo esto a final apunte a la filosofía, o al menos al modelo que aplicamos en este momento.
    Athletic - Eibar a las puertas, con un Mendilibar en plan Zar y los jugadores del Eibar en plan Cosacos al asalto. Será mi primer partido en San Mames esta temporada, lastima que no nos podremos despedir de Laporte :(

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