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Y Williams reventó el debate sobre el "nueve"


Aire. Cuando más falta hacía. Y logrado de esa forma, clara, contundente, peleada y meritoria,  que tanto vale para desterrar miedos, negatividad y las advertencias de los jinetes del apocalipsis. Así, en poco más de un mes, el Athletic ha finalizado una primera vuelta en guarismos de salvación tras encandenar descalabros y despropósitos que, cada vez más, quedan más en el debe de los rojiblancos que en el haber del resto de tuertos que pueblan la tabla del octavo hacia abajo.


Jugó el Athletic al Sevilla como no lo hizo el jueves, y no cabe hablar de alineaciones, porque si se comparan las dos que dispuso Machín, la del jueves resultaba una broma frente a la del domingo y fue, precisamente, a esa a la que el Athletic ganó con todo merecimiento tras un partido de esos que tiene que servir al grupo para recuperar sensaciones.

En un partido disuptado, trabado, de alta intensidad, de trabaj ímprobo en el centro del campo, sin grandes ocasiones de gol gracias al trabajo de ambas zagas, todo parecía que se decantaría por aquel que pudiese abrir el marcador. Sobre el papel, el favorito se trataba de un Sevilla que ocupa posiciones de Champions y que, aunque no brilla lejos del Pizjuán, tiene una solidez como equipo más que acreditada.

Sin embargo, se adelantó el Athletic, en la primera que dispuso, en el primer tiro entre os tres palos (tampoco hubo muchos más), en una jugada fantástica en la que Williams, frente a lo que todos creían, Vaclík incluido, cruzó un trallazo al segundo palo cuando parecía más fácil pasar a sus dos compañeros desmarcados.

El gol dio oxígeno a un Athletic que se marcó una primera parte de enmarcar, con el grupo bien colocado de arriba abajo, trabajador, disciplinado y solidario, con Iñigo Martínez y Yeray proverbiales, Capa convertido en un pulmón, Dani García cumplidor… hasta Córdoba destacó por su capacidad de trabajo.

Al descanso la satisfacción iba unida a las dudas de qué sería capaz de hacer el equipo en la reanudación, de si volvería, como a lo largo de la temporada, a tirar el encuentro por el sumidero tras alguna imprecisión, fallo, regalo… No fue así, por más que los segundos cuarenta y cinco minutos no se pareciesen a los primeros salvo en una cosa: la determinación del equipo y lo bien plantado que estuvo. Acosó el Sevilla sin causar apuros, aunque los nervios llegaban al aficionado por el miedo a que el gol rival pudiera llegar de algún regalo local.

No fue así, los nervios fueron más por la necesidad de los tres puntos que por el peligro provocado por los hispalenses. Y así, cuando todo el mundo recurría al bocadillo de Trankimazín, Iñaki Williams reataba la tarde en el que, probablemente sea uno de los goles del año en la Liga. Carrera desde su propio campo para dejar en evidencia su velocidad y remate a gol ajustado al palo derecho para poblar la grada de La Catedral de pañuelos.

El gol fue simbólico. Del juego del chaval, de la necesidad de confianza y, sobre todo, de que los sistemas de juego deben adaptarse a los equipos que se tienen y no al revés. Es de esperar que  tome nota, por ejemplo, Berizzo. Pero no solo él. También Ziganda, y con matices, Valverde.
Williams no es un nueve al uso, es un jugador que debe tener metros, muchos metros, y es ahí donde puede acabar brillando. Le pasó en Vigo y se sucedió contra el Sevilla. Si le abocas al uno contra uno, a jugar sin espacio, se convierte en un futbolista más que mediocre.

Habrá que darle mérito a Gaizka Garitano. No solo por las matemáticas, sino por la evidente mejora de un equipo destinado al desguace en un tiempo récord. Tan solo con algunos retoques. Con tener clara la apuesta para el centro del campo, el lateral derecho y cómo se debe defender en el siglo XXI: en zona.

Conocer la plantilla, el entorno y tirar de sentido común han sido claves en unos momentos en que todo el mundo milita en el pragmatismo. Es cierto que hay mucho por hacer, demasiado, pero, a día de hoy, el Athletic empieza a ser un equipo reconocible, que no es poco. Si se pulen muchos de los defectos que aún se aprecian, si el equipo gana en confianza y se destierra la ansiedad, hay motivos para pensar que la segunda vuelta de los zurigorris sea algo más tranquila. Para ello, bastará con que el míster ponga vídeos de dos partidos, ambos contra el Sevilla y disputados en tres días: Liga y Copa, dos caras bien distintas.

Por lo demás, semana clave para conocer qué da de sí el asunto Llorente. Tras la vergonzosa campaña emprendida por algunos medios para blanquear al de Rincón de Soto, reescribir la historia e intentar edulcorar una marcha del Athletic lamentable, parte de San Mamés se manifestó ayer tras la sorprendente carta remitida por el presidente el sábado llamando a la unidad, que pareció eso se ponerse una venda antes de la herida.

Hagan ustedes un ejercicio. Cojan la hemeroteca, incluso Twitter, que todavía resulta más rápido y sencillo, vean quiénes son los que promueven el aterrizaje del nueve riojano, y qué tipo de actitud tuvieron en la reciente campaña electoral, a quién apoyaron sin fisuras y con entusiasmo.

Si Fernando Llorente es una petición expresa de Garitano, si cree que va a contribuir a aportar a este equipo solución a una de sus principales carencias, habrá que tragarse el orgullo y aceptar la decisión. Al fin y al cabo, hay que ser consecuente: si tenemos esta política deportiva es por propia determinación y las posibilidades para la delantera son las que son.

El problema estará en si alguien no está midiendo bien, si el posible cisma que se pueda producir versus la aportación deportiva no está debidamente calibrada. La apuesta en lo deportivo, que es lo importante, es de riesgo: un jugador veterano de trayectoria menguante. Y la tentación de muchos pasa más por lo simbólico que por lo práctico: devolver al Athletic al jugador que se enfrentó al irreductible Urrutia. Porque se trata de eso, de cerrar una etapa, de borrar todos los restos de la gestión anterior. Y no van a reparar en medios, ni en formas. Si hay que mentir, se miente; si hay que reescribir la historia, se reescribe; si no es lo mejor para el Athletic, que no lo sea; esto es otra cosa, esto se trata de controlar el Club comunicativamente, cobrarse favores e imponer visión y gestión.
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2 comentarios

  1. Gontzal, las vueltas del blog se anuncian debidamente, son los nuevos tiempos. No me hagas el Urrutia.
    Un placer volver a leerte de modo reposado.

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  2. Está usted en su casa, Coronel. El placer el mío.

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