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El fútbol puede esperar


Puede pero no debe. Es evidentemente que la voluntad de Garitano en el 2019 no sea la de Warren Beatty en 1978 y la película de El Alcoraz fuese más una improvisación de los actores que para la película de ayer seleccionó Gaizka que algo que obedeciese a guión preestablecido y previsto por el entrenador de Derio.

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Dos puntos perdidos


Solo la falta de acierto privó al Athletic de una derrota frente al Barcelona. Lo hicieron casi todo bien los rojiblancos, y tan solo la falta de gol, la incapacidad de transformar en gol las ocasiones, una vez más, permitieron redondear lo que hubiese supuesto una victoria de esas que dejan mucho más allá de los tres puntos. De la misma forma, el punto obtenido vale bastante más de lo que la aritmética indica, puesto que no es sencillo puntuar contra un equipo como el de Valverde que, además, venía a San Mamés conociendo que entre sus perseguidores madrileños la víspera había ganado el que más peligro puede tener de cara a arramplarle el título de Liga.

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Un Athletic sin virtudes


La intensidad. Esa fue la clave. Lo que ha determinado, o mejor, había determinado, la era Garitano saltó por los aires el sábado, en ese partido en que todo aficionado al Athletic, independientemente del resultado, espera de su equipo que dé la cara.