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Un Athletic hecho unos zorros


Tenemos al Athletic hecho unos zorros. De la perplejidad por el arranque, con más resultado que juego, una constante desde que Garitano se hizo cargo del equipo, hemos pasado a una honda preocupación porque de la noche a la mañana, el equipo del que hace no tanto la cuenta oficial de Twitter del Club presumía ante Iker Casillas de ser Líder, ha pasado a generar dudas más que razonables.

El equipo de defensa asentada y solvente, al que tan difícil era hacer goles, se ha tornado en un grupito timorato al que hace ocasiones equipos de la talla de Celta o Valladolid, por no mentar un Valencia que, con tan solo menear decentemente el balón, desarboló por completo para hacerle encajar una merecida derrota.

Ante el Valladolid, sin embargo, el guion apuntaba a ser el correcto para que todo se diese bien: adelantado en el marcador, para administrar la ventaja, tras golazo de Williams, en esas jugadas en que queda claro qué necesita para poder hacer daño.

Pero no. Porque, como un castillo de naipes, lo de la solidez defensiva se ha desplomado. En un nefasto partido de Yeray, muy escaso de Córdoba, con cantada de Unai Simón y con su tocayo López decepcionando a los que reclamamos oportunidades, al Athletic de Garitano empieza a paralizarle su incapacidad para trenzar juego. Basar todo en la destrucción, en la renuncia al balón, en la lentitud si se exceptúa el juego por banda de los laterales, no da su fruto en un grupo que no goza de un eje del centro del campo que lidere el juego del equipo.

Veremos qué pasa ahora que otra vez se acelera la competición liguera tras el parón. No es un calendario sencillo el que viene para probaturas, desde luego, pero la receta que sirvió para un esperanzador inicio ya no funciona. Y no parece claro que Garitano, máxime visto su análisis de ayer, esté para grandes autoenmendarse.

Paciencia y confianza, aunque nuevamente vuelva el debate, que algunos ya auguramos, de la idoneidad de un técnico que se ganó la continuidad, a pesar de que existían fundadas razones para cuestionar que fuese lo que el Athletic realmente necesita.

Si malo y preocupante fue el espectáculo de la tarde, no le llegó ni a la altura del tobillo al que desde las diez de la mañana pudo seguirse en el Palacio Euskalduna. La primera Asamblea de la era Elizegi dejó bien a las claras en manos de quiénes ha quedado el Club. Fernando San José, secretario de la actual junta, encargado de conducir la asamblea, utilizó un tono monocorde y aburrido que en nada se pareció a Javier Aldazabal, brillante orador que dignificó como nadie las reuniones de la era Urrutia.

Y si bien a nadie se le puede exigir que sea brillante en lo que a oratoria se refiere, si parece obligado que quien dirija la asamblea deba ser una persona que domine las reglas que la rigen, dominar los estatutos y tener más que claro cómo se interpretan los resultados de las votaciones.

La nueva Junta sacó adelante las votaciones por estrecho margen, algo que se intuía y que obedece a una razón clara: al socio compromisario no le agrada la gestión que del Club se viene haciendo, y hay dudas más que razonadas sobre el criterio aplicado con respecto a las provisiones, por mucha explicación no convincente que diese Jon Ander de las Fuentes, nuevo contador.

Así las cosas, tras las pertinentes explicaciones del contador, se aprobaron tanto la gestión de cuentas del ejercicio anterior como el presupuesto para el actual, pero Fernando San José, en una errónea interpretación de cómo se aprueban los puntos del orden día, confundiendo la mayoría simple con la mayoría absoluta, dio los presupuestos por no aprobados hasta que fue advertido de su error monumental. De cómo se enteró, de cómo reaccionaron, mejor no hablar.

Anda preocupada la directiva y su patulea mediática. Dicen que Elizegi no domina una asamblea constituida por y para gloria de Josu Urrutia. Y una mentira repetida mil veces, acaba siendo verdad para esa gran mayoría de socios que desconoce el funcionamiento de la asamblea y que juzga en función de lo que lee a los opinadores oficiales. La batalla está perdida. Da igual. Nadie repara en cómo son las cosas porque no interesan. Porque si interesase de verdad el número de compromisarios se acercaría más a los 4.000 que a los 1.000.

Se votó, también, a favor de la reforma de los estatutos. La asamblea habló y votó. Y salieron elegidos Gorka Cubes y Josu Arteta. Por mi parte, presentado candidato, agradecer a la asamblea el respaldo con esos 83 votos. Escasos, no voy a engañar ocultando que esperaba alguno más. Pero todo esto de la asamblea no deja de ser curioso, con negociaciones de hasta última hora. De los elegidos, conozco a Gorka Cubes. Creo que se merece el respaldo recibido, de la misma forma que pienso que lo va a hacer mejor que bien, que seguro consigue hilar bien la necesidad de nuevas leyes en el Athletic con el sentido que necesitan tener para ser aprobados por la asamblea.

Comentaremos.